sábado, 4 de abril de 2015

RESIDENCIA DE BANESTO SAN JAIME EN ESTEPONA



Otra vez, al igual que lo hizo con la Residencia de El Carmen de Cercedilla, nuestra compañera Mercedes Santos Barba ha sido tan amable de escribirnos este interesante y emotivo artículo sobre la Residencia de Estepona, las vivencias y recuerdos familiares que a San Jaime le unen. Aportando también documentos gráficos que nos harán recordar un tiempo donde era habitual pasar las vacaciones familiares en un centro que la empresa  proporcionaba a precios reducidos -se pagaba según sueldo- para mantener motivados en el trabajo, y unidos en una agradable y ociosa causa común a los empleados que formábamos la plantilla de nuestro Banco, la Gran Familia Banesto.

Gracias por tu aportación y colaboración, Mercedes, tanto los comentarios como  el material fotográfico son de alta calidad. 



RESIDENCIA SAN JAIME – ESTEPONA :

Hace muchos años, en España, en un pueblo de la Costa del Sol llamado Estepona, una entidad bancaria, el Banco Español de Crédito, más conocida como BANESTO, construyó una residencia de descanso para sus empleados y los familiares que con ellos convivían, en la que podían disfrutar de todas las comodidades de un hotel de lujo, en primera línea de playa, durante una quincena al año.
En la Residencia San Jaime, que así se llamaba el complejo vacacional, muchos tuvimos nuestro primer contacto con el mar; nuestro baño de yodo y sal.
Aún recuerdo, cuando siendo una adolescente, mi padre cargó el coche con las maletas y en un SEAT 850, nos dirigimos rumbo a nuestras vacaciones en la residencia del Banco en la playa.
Entonces el trayecto Madrid-Estepona, en un coche con 6 personas, cuatro niños y el matrimonio, cruzando Despeñaperros, en pleno mes de julio, no era cualquier cosa y el encontrarse con coches parados en la cuneta con el capó levantando y saliendo humo, era algo bastante corriente.
Nuestro utilitario salió bueno y la verdad es que tenemos que agradecerle que nunca nos dejó tirados, pero carecía de los “climatizadores bizona” actuales y viajábamos con los cristales bajados para ver si conseguíamos que nos diera un poco el aire en la cara.
Además, lo normal era llevar una baca instalada en el techo del vehículo, con el equipaje que no cabía en el maletero, el cual se sujetaba mediante una especie de tentáculos elásticos acabados en un gancho metálico, que llamábamos “pulpos”.
No importó la distancia ni el calor, porque mi padre, además de hacer los descansos de rigor para repostar, estirar las piernas y tomar algún refresco, paró en Jaén, para conocer la ciudad, aprovechamos para visitar a Paco Gadeo, el Director de Banesto en Torredonjimeno, al que conocimos en unas vacaciones en Cercedilla y con el que tuvimos una excelente amistad hasta su fallecimiento; hicimos noche en Granada, visitamos la Alhambra y el Generalife y, por fin, divisamos Málaga y ¡EL MAR!
No voy a decir que el viaje fuera corto, pero los pocos años y la ilusión hicieron que los kilómetros fueran cayendo mientras jugábamos a las adivinanzas y cantábamos, sin que el recorrido se nos hiciera demasiado pesado.
La Residencia estaba ubicada en el km 170 de la carretera de Cádiz a Málaga, entre las poblaciones de Estepona y Marbella y llegamos a ella contentos e ilusionados.
Era un sitio muy blanco, lleno de luz, con cuidados jardines, una extensión superior a los 90.000 metros cuadrados y 250 metros de playa.
El lugar estaba lleno de alegría, como dicen hoy, era un sitio con “energía positiva”
Desde lo lejos se divisaba la silueta de la moderna torre de la Capilla, en la que se celebraba Misa los días festivo o sus vísperas. Había parque de juegos infantiles, campo de fútbol, de tenis, de baloncesto, de hockey, bolera …
El complejo constaba de un magnífico edificio principal, con aire acondicionado y de 24 chalets de 6 plazas cada uno, que eran los llamados “bungalows”, en los que acoplaban a las familias
que iban con niños menores de tres años, para que no molestaran al resto de los residentes y que disponían, lavadero, nevera y una pequeña cocina para poder hacer la comida a los más chiquitines, pues el resto de la familia comía en el comedor de la residencia.
Las habitaciones del mencionado edificio principal eran todas exteriores, dobles y con cuarto de baño y para acceder a la zona de la piscina había que utilizar una escalera directa que había al final del pasillo donde éstas se encontraban, ya que no estaba permitido andar en bañador por los salones, ni otras zonas del mismo.
También disponíamos de sala de fiestas, salones, bares, piscina de mayores y niños …
En fin, no faltaba nada. Había sol, mar, playa, teníamos todas las comodidades, buena comida y excelente ambiente, a un pecio más que razonable.
Todos hemos disfrutado de la las nuevas amistades y la buena compañía jugado una partida en los lugares habilitados para ello y tomado el aperitivo o el café sentados junto a la piscina.
También recuerdo la actuación de magia que nos ofrecían, con aquél mago que iba todos los años acompañado de su pareja y cuyos trucos intentábamos adivinar y llegábamos a recordar de una vez para otra.
A partir de la una de la madrugada los salones apagaban sus luces y solo se mantenían encendidas las de los accesos a las habitaciones. Era el momento del descanso y no estaba permitido utilizar transistores con el volumen alto, para no molestar.
En aquel entonces no había nada más que un aparato de televisión en el salón destinado para poder verla. Eran los años de la carta de ajuste, cuando solo había dos cadenas y se emitía en una determinada franja horaria, finalizando con el himno nacional y la bandera ondeando.
Imperaban las buenas formas y la educación y los padres respondían de cualquier desperfecto que pudieran causar sus hijos en las instalaciones así que, por la cuenta que traía, todos estábamos muy bien enseñados.
En el comedor sobre todo a la hora de la cena, se exigía vestir más formal.
La playa tenía muchas piedras, pero para nosotros era la mejor del mundo, pues íbamos preparados para ello con unas sandalias de goma y disfrutábamos muchísimo jugando con las olas, cogiendo conchas …
Los alrededores de la piscina estaban decorados con construcciones blancas y circulares, ya que las duchas se ubicaban dentro de una especie de tubos abiertos para entrar y salir y había varios bancos redondos, con forma de tarta de dos pisos que servían para sentarse y apoyar la espalda o dejar las toallas.
Estando allí se hacían excursiones por la zona, se tapeaba en Estepona y Marbella, se visitaba el Parque de Atracciones Tívoli de Benalmándena, se paseaba por Torremolinos y Fuengirola, se recorrían las Cuevas de Nerja, el Tajo de Ronda y se hacía el típico viaje en barco a Ceuta, para comprar recuerdos del lugar a buen precio, algo de tabaco y alguna bebida.
En los corrillos siempre había una conversación recurrente que era relativa a lo bien que trataba el Banco a los Directores y sus esposas en las reuniones que había allí todos los años.
Estepona era a la gente del sur, lo que Cercedilla para los de la zona centro.
Unos hemos ido más a un sitio y otros más al otro, pero la esencia de los dos era la misma porque, en ambos lugares, nos sentíamos unidos por el vínculo de pertenecer a la GRAN FAMILIA BANESTO y, como sucede en los cuentos, tengo que terminar diciendo con nostalgia, pero con alegría por lo vivido, eso de:
“Que nos quinten lo bailado y colorín, colorado este tema de las residencias se ha acabado”


 Mercedes Santos Barba.



Aquí tenéis una descripción completa de la Residencia, ubicación, extensión, capacidad y dependencias que la componen : 

































































Este cuadro estaba colgado en todas las oficinas del Banco :






Recuerdos fotográficos de Coqui Quintana Esquinas en la Residencia San Jaime, año 1.976 : 
















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Mis recuerdos familiares en la Residencia San Jaime de Estepona :


Ya llevaba 11 años en el Banco y la residencia de Estepona solo la conocía por el cuadro que había colgado en el despacho del Director de la Oficina, mis recuerdos sobre Estepona se remontan a la primera vez que fui con mi esposa e hija a la Residencia San Jaime en mi "Seat 6oo L especial",  fueron unas vacaciones de 15 días en el mes de Octubre de 1.979. Nos alojaron en los bungalows por que teníamos una niña con 7 meses,  y lo pasamos muy bien, ya que los vecinos de bungalow era una pareja joven con otra niña pequeña. Nos hicimos amigos y paseábamos, comíamos y charlábamos de las cosas del banco y los clientes, lo habitual; íbamos algunas tardes a Estepona a comer langostinos a la plancha, recuerdo que estaban muy ricos en un pequeño bar del centro que los pedías en la barra, pero como era de reducidas dimensiones debías salirte a la calle a comerlos, también íbamos a otro bar que había junto a la residencia y que nos trataban muy bien a los ""Banesto"", siempre te encontrabas allí con bastantes compañeros disfrutando de unas ricas tapas de comida casera.

Después fuimos a la Residencia otras dos veces más de vacaciones, una a bungalow y la última vez que estuvimos,  nos dieron habitaciones dentro del edificio, pues nuestros hijos eran mayores y se lo pasaron muy bien en las fiestas, juegos, desfiles, etc.  que les organizaban. Yo recuerdo haber participado en un partido de futbol en el que los casados nos enfrentábamos a los solteros en el campo de futbol que había en la Residencia, no me acuerdo quien gano. 

Después, estuve también junto a mi esposa en algunas reuniones de negocio/trabajo que anualmente se organizaban, eran en el mes de Septiembre, lo pasamos muy bien, aunque había que echar una buena jornada de trabajo de mañana y tarde, nos presentaban los planes que acometía el Banco, había grupos de trabajo muy didácticos y prácticos sobre asuntos reales y cotidianos bancarios en los que encontrabas algunas respuestas a muchas de las situaciones que vivías en tu puesto de trabajo,  y a veces hasta se producían algunas intervenciones tensas, recuerdo que alguien nos amenazó con pasarnos una : ""garlopa"" que para quien no sepa de que se trata, es una herramienta de carpintería que afina y pule la madera, pero bueno, el hombre era nuevo en la organización y lo echamos en olvido rápido, éso si, a el se le quedo el mote mientras que estuvo en nuestro Banco, cosas que pasan. Al terminar las jornadas de trabajo teníamos una cena amenizada con música o actuaciones de magos, humoristas, etc.


Conservamos recuerdos fotográficos de algunas vacaciones; estas fotos con mi esposa e hija en la residencia son de nuestras vacaciones de 1.979 :























Fotos de las vacaciones del año 1.984 :











Al final nuestra residencia se ha convertido en un complejo hotelero; por lo menos nos queda la opción de visitarla e incluso ocupar algunas de ésas habitaciones del hotel y recordar aquellos excelentes tiempos de : "La Gran Familia Banesto" .




Fotos que nos envía Pilar Sánchez Sánchez y nos dice : Nosotras hace 50 años. Las trabajadoras del comedor San Jaime en Estepona, y justo está semana nos hemos reunido antiguos trabajadores de hace 50 años, fue emocionante :















Las siguientes fotografias nos las envía R Checa Gea:

































































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 Princess había inaugurado este complejo en 2001, tras remodelar las instalaciones de la denominada Residencia San Jaime, un resort vacacional para los empleados de Banesto del que el banco se desprendió en 1995. 

 La Residencia para empleados de Banesto, se convirtió en hotel en 2001 y se vendió en 2007. Su último inquilino fue la cadena tarraconense Ibersol, desahuciada en 2013 por incumplimiento de contrato.-

Princess Hotels & Resorts, ha retomado la explotación de su antiguo complejo hotelero de Estepona (Málaga), que había vendido.- Princess dividirá su comercialización en dos establecimientos diferentes, aunque contiguos. Por un lado, el Andalucía Princess, con cuatro estrellas, 383 habitaciones, dos restaurantes, cuatro bares y discoteca, entre otros servicios, y el Costa del Sol Princess, con 118 habitaciones (15 de ellas familiares) y 12 suites. La cadena está procediendo a la actualización de las instalaciones para su reapertura en la ya inminente temporada turística. 


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HOTEL PRINCESS COSTA DEL SOL

La antigua residencia San Jaime es un ejemplo de esas inversiones privadas enfocadas a resolver el tiempo de ocio de sus empleados, en este caso el Banco Español de Crédito, muy similar a la cercana operación de ISDABE que promovieran las Cajas Confederadas. Situada al sur de la N-340, en primera línea de playa y próxima a la desembocadura del río Guadalmansa, se implanta en un terreno llano en donde puede desarrollar plenamente su programa, buscando la mejor orientación y vistas. Si bien el cambio de función original al actual de hotel ha provocado la modificación de gran parte de su imagen original, conserva todavía ciertos rasgos que provocaron su afiliación a esa arquitectura del relax que describía Diego Santos para la arquitectura de la N-340.



Un pabellón de habitaciones perteneciente al actual Hotel Princess Costa del Sol es lo único que queda hoy de un gran complejo de vacaciones para los empleados del entonces Banco Español de Crédito y conocido como Residencial San Jaime. El conjunto, todo un pueblo de ocio desarrollado sobre una considerable franja de terreno situada a pie de playa, se construyó en 1964.
Nacidas de una ya obsoleta concepción de las relaciones entre empleados y empresa, este tipo de actuaciones fueron relativamente frecuentes en aquella época, aunque la mayoría de ellas ya han desaparecido como tales.
Hoy en día sólo subsiste el mencionado edificio residencial, explotado como parte de un hotel, y una pequeña colonia de bungalows adyacente, así como la zona de piscina, que aún conserva el encanto del proyecto original. La disposición en planta del edificio pretende aprovechar al máximo soleamiento y buenas vistas, así como privacidad, adoptando la disposición en espina de pez, pero dotando de un curioso tratamiento formal a los paramentos exteriores, en el que destacan los extraños juegos de hueco-vacío que forman los planos de las terrazas. Así mismo, llaman la atención las peculiares escaleras que rematan las esquinas del edificio.
El Conjunto Residencial San Jaime fue proyectado en el mes de mayo de 1964 por el arquitecto Miguel de Oriol e Ibarra, constituyendo uno de los primeros trabajos de su actividad profesional. 
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El País : 














Banesto vende la residencia de Estepona, en la que Conde gasto 5.300 millones






Banesto invirtió 5.300 millones de pesetas en el complejo residencial de Banesto en Estepona (Málaga), una antigua residencia para empleados que el anterior equipo gestor utilizaba con mucha frecuencia como lugar de asueto y descanso. La citada cantidad se invirtió en un período de 16 meses entre los años 1991 y 1992 y el objetivo aparente, fuentes que estaban en el banco en aquella época, era convertirlo en un hotel de lujo. El actual equipo gestor del banco, que encuentra injustificada la inversión realizada, lo ha puesto en venta.
Mario Conde responsabilizó de las obras a Fernando Garro, entonces director general de Banesto y uno de sus principales colaboradores. Garro se encargó del proyecto y contrató a Diego Selva, socio de despacho de Antonio Navalón, para que hiciera las correspondientes subcontratas. Una empresa de Selva llamada, Control Solar contrató los servicios de Arquiplán, sociedad de arquitectura propiedad de Javier Corazón. Este es hermano del diseñador Alberto Corazón, quien ideó la fuente que adorna el patio principal de la residencia.Todos los pagos a proveedores se hicieron a través de Control Solar en Madrid, según las fuentes consultadas, que aseguran que en ningún caso se hacían constar a Banesto y sólo las controlaba Garro. En Banesto subrayan que las obras realizadas no justifican el pago que se hizo y que, aunque así fuera, no tenía mucho sentido hacer obras de tal envergadura cuando en el banco existían otras preferencias "más importantes que tener un hotel de lujo".
Residencia para empleados
Los actuales gestores de banco, en cualquier caso, quieren sacar la máxima rentabilidad a la residencia y han puesto en venta el complejo. El lugar en que se en cuentra, en la Costa del Sol entre Marbella y Estepona, le concede un especial atractivo para cadenas hoteleras interesadas en ex tender su presencia. De hecho, en la anterior etapa de Banesto, el empresario hotelero Pedro Pueyo, propietario del grupo oasis qué mantuvo negocios con Banesto, mostró interés por él, según las fuentes consultadas.
La residencia de Estepona, que fue ideada por el que fuera presidente de Banesto Pablo Garnica para empleados del banco, se convirtió en el lugar preferido de Mario Conde para lanzar sus propuestas sobre política económica y criticar las medidas que sobre esa materia adoptaba el Gobierno. Cada año, en las denominadas Jornadas de Estepona organizadas por Banesto el anterior presidente del banco disertaba a su gusto sobre su visión de la economía y de la política ante un nutrido grupo de periodistas. Muchas de, aquellas reflexiones, aparecidas en los medios de comunicación puntualmente, se: reflejarían con posterioridad en el libro El Sistema escrito por Conde el año pasado.
Pero, más allá de las simples jornadas anuales con la prensa de testigo, Conde y su equipo de íntimos convirtieron la residencia de Estepona en un lugar para su asueto personal que en muchas ocasiones fue testigo mudo de fiestas hasta altas horas de la madrugada. El ahora popular Chiquito de la Calzada fue habitual más de una noche. Testigos presenciales cuentan que no dejaba de contar chistes durante toda la velada para jolgorio de los presentes.
La residencia rehabilitada Sufrió también los caprichos de sus huéspedes. Amigos de la cábala y del esoterismo, algunos de ellos masones (como Conde y Garro), no tuvieron reparos en colocar en sus habitaciones preferidas sus números de la suerte. Poco importaba que la enumeración de las habitaciones no fuera correlativa. También se afirma que aparecen símbolos masones por lugares inesperados.

martes, 31 de marzo de 2015

UNA PARTE DE LA HISTORIA DE BANESTO

La historia se escribe cuando los hechos han dejado de ser actualidad y así pueden tratarse con más imparcialidad por quien la escribe, por éso he pensado establecer como fecha final para éste artículo un tiempo que la mayoría conocemos y tenemos nuestras posiciones particulares, todas lógicas, pero difíciles de resumir en unas líneas, así que dejaremos para más adelante ésas fechas mas recientes en las que casi todos nosotros tuvimos la gran suerte personal y profesional de desarrollar nuestro trabajo en éste "Gran Banco, en Banesto".

Esta historia esta copiada de la red y basada en hechos y fechas, solamente se comentan argumentos o posiciones muy concretas y con una mínima extensión, para correr de opiniones particulares que no todo el mundo pueda compartir :   


El Banco Español de Crédito, fundado en 1902, desapareció en mayo del 2.013 absorbido por el Santander, tras haber encarnado, hasta su crisis en 1993, la más elevada expresión de la gran aristocracia financiera del siglo XX.- Se pondrá fin no a la más dilatada trayectoria financiera del país (pese a sus 111 años de actividad crediticia ininterrumpida) pero sí a la que acabó siendo la más legendaria porque ninguna otra institución crediticia aunó en su consejo de administración y durante tanto tiempo un elenco tal de representantes del poder oligárquico de la aristocracia, la alcurnia, el dinero, la política conservadora y la influencia monárquica y porque ninguna otra entidad (ni aun el intencionadamente denominado Banco Central, fundado en 1919) llegó a representar, durante tanto tiempo y con la magnitud con que lo hizo Banesto, la respuesta del poderío financiero mesetario y madrileño a la persistente hegemonía financiera de la burguesía periférica, primero catalana y posteriormente vizcaína y, de forma más tardía, asturiana.


La entidad surgió como transformación de una sociedad de crédito de iniciativa francesa, la Sociedad del Crédito Mobiliario Español, impulsada en 1856, a semejanza del Crédit Mobilier francés, por los hermanos Émile e Isaac Péreire, financieros de origen judío que se habían formado a la sombra de los míticos Rothschild y con los que acabaron protagonizando un enconado pulso de competencia en Europa y, desde mediados del XIX, también en España en la financiación al Tesoro público y en el despliegue de la red ferroviaria española, entre otras inversiones. Los Rothschild, con la Sociedad Española Mercantil e Industrial; los Peréire y diversos socios españoles y europeos, con el Crédito Mobiliario, y la Compañía General de Crédito Español, de Alfred Prost y los hermanos Louis y Numa Guilhou actuaron como inversores en España al amparo de la ley de Sociedades de Crédito, de 1855, que facilitó la aparición de la banca de inversión.


Los Péreire y sus socios, impulsores a su vez de la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte, que llevó el ferrocarril desde Madrid hasta Gijón, optaron por replantear su negocio financiero en España con el cambio de siglo.
En ello influyeron al menos dos circunstancias: el Estado había reducido sus emisiones de deuda (uno de los negocios del Crédito Mobiliario) y el despertar del siglo XX, en pleno pesimismo nacional tras el desastre de 1898, alentó, de forma contradictoria con el clima de postración y abatimiento generalizados, el gran resurgir de la banca española: en 1900 se crea el Banco Hispano Americano, con capital vasco y asturiano; en 1901, el Banco de Vizcaya, y en 1902, Banesto. De forma más tardía aparecieron el Banco Central (1919) y Banco Popular (1926). Antes, en 1856, había nacido el Banco Santander y en 1857, el Banco de Bilbao. De este modo quedó configurado el elenco de entidades que durante la segunda mitad del siglo XX constituyó el poderoso club de los «siete grandes» de la banca española.

Las bases para la fundación de Banesto se oficializaron en el restaurante madrileño Lhardi, el 1 julio de 1901, con la presencia de dos asturianos (el senador y ex ministro llanisco Cayetano Sánchez Bustillo y el indiano moscón y empresario Manuel González-Longoria y Leal-Cuervo, primer marqués de La Rodriga) y el hacendista, ministro, presidente del Congreso y luego del Gobierno Raimundo Fernández Villaverde, nacido en Madrid e hijo del abogado ovetense Pedro Fernández Villaverde.
Con ellos estaba José Gómez-Acebo Cortina, marqués de Cortina, creador de una de las grandes dinastías de Banesto y cuyo hijo Jaime, sucesor en el banco, fue marqués consorte de la Deleitosa por su matrimonio en Llanes en 1927 con la también acaudalada asturiana Isabel Duque de Estrada y Vereterra, novena marquesa de la Deleitosa e hija del conde de la Vega del Sella.
Este reducto de influyentes personajes de la política y los negocios, junto con otros prohombres de la alta sociedad española, como el conde de Mejorada del Campo, el vizconde Irueste, el marqués de Tovar, el duque de la Seo de Urgel, el barón del Castillo de Chirel y un hermano del conde de Romanones, entre otros, y con la involucración de Gustavo Pereire y de la Banca de París y Países Bajos (Paribas) -que ya había intervenido en 1872 en la creación en Madrid del Banco Hipotecario- pactaron allí y entonces el nacimiento del Banco Español de Crédito como sucesor de todos los negocios y patrimonio del Crédito Mobiliario Español.

De aquí que, con el inicio de sus operaciones el 1 de mayo de 1902 en el paseo madrileño de Recoletos como heredero de una sociedad de inversión y con capital (el equivalente a algo más de 120.200 euros) mayoritariamente francés (participado con el 30% por los Péreire; el 40% en manos de Paribas y sólo el 30% en poder de accionistas españoles), se hiciera célebre en Madrid el aserto de que la nueva institución financiera era el «banco de las tres mentiras»: porque no era banco, no era de crédito y no era español :






Banesto, merced a las conexiones financieras internacionales de sus accionistas franceses y a la fortísima ligazón con los intereses monárquicos, aristocráticos y políticos de la España de la Restauración de sus socios y dirigentes españoles, logró combatir esas suspicacias cáusticas y acrisolar un prestigio de marca que acabaría, años más tarde, por convertirse en sinónimo de solidez, rigor y disciplina bancarias.
Sus dos primeros presidentes, que cubren una etapa de doce años, fueron asturianos: Cayetano Sánchez Bustillo -ex gobernador del Banco de España y ex presidente del Banco Hipotecario- presidió Banesto entre 1902 y 1905 y Manuel González-Longoria lo hizo entre 1905 y 1912. Fue un período de afianzamiento del negocio y de la institución y una etapa en la que Banesto consolidó un binomio que iba a convertirse en un rasgo inveterado de la entidad: el continuo trasvase de sus dirigentes entre el consejo del banco y el banco del consejo.
Fue por ello Banesto desde sus primeros tiempos una expresión manifiesta del poder porque aunó como acaso ningún otro banco con esa magnitud el poder político (tanto liberal como conservador), el poder financiero y el poder industrial (con una vigorosa vocación de participación en empresas que arranca desde su origen, con las minas, ferrocarriles y compañías del gas que recibe del Crédito Mobiliario) y porque a ello sumó una sólida y estrecha relación con el rey Alfonso XIII y la poderosa influencia de relevantes dinastías de la aristocracia y destacadas estirpes de la burguesía emergente ennoblecida por sus servicios a la Corona a las que involucra como accionistas y consejeros.
Todo este maridaje de influencias e intereses se acrecienta y fortalece durante la I Guerra Mundial (1914-1918). Bajo el liderazgo de Manuel García Prieto, marqués de Alhucemas, quien desempeñó la presidencia de Banesto entre 1912 (nada más cesar como presidente efímero del Consejo de Ministros) y 1917 (hasta que vuelve a ocupar la Presidencia del Gobierno), el banco afronta un período de fortísimo desarrollo ligado a la inmensa prosperidad capitalista que depara a España su neutralidad durante el conflicto bélico. La portentosa capitalización de beneficios en el carbón, la siderurgia, los astilleros, las navieras y otros negocios permite a Banesto reclutar a nuevos inversores que en el período comprendido entre 1918 y 1927 adquieren las participaciones mayoritarias en manos francesas. Entran entonces en el banco y en su consejo algunas dinastías capitales en el futuro de la entidad, como los asturianos Argüelles, los Garnica, los De la Mora (emparentados, al igual que los Argüelles, con los Armada, de Gijón), y luego los Herrera, y otros apellidos con raigambre, y se fortalecen grupos como los Gómez-Acebo. Era «la flor y la nata», dijo José Gómez-Acebo, marqués de Cortina y presidente entre 1917 y 1932.

Este reforzamiento de la base accionarial permite a Banesto sortear la posterior crisis financiera y crediticia de los años 20, que acaba con los viejos imperios bancarios, como el Banco de Barcelona, Banco de Castilla y Crédito de la Unión Minera de Bilbao, que sucumbieron a causa del fin de la guerra y el cese de muchos negocios lucrativos.

Francisco Cambó, ministro de Hacienda, anunció en 1921 la Ley de Ordenación Financiera y su pretensión de «crear la aristocracia bancaria española».
Bajo la presidencia de Gómez-Acebo, Banesto se inserta en esa élite de las finanzas y emprende su expansión nacional al tiempo que acomete la ampliación de su cartera de participaciones industriales, de acuerdo con el modelo tradicional de banca continental. 

Se inagura en 1922 de su gran sede institucional en la calle Alcalá, de Madrid :







En 1927 emprende una rauda estrategia de compra y absorción sucesiva de bancos: una treintena en lo que reste de siglo. Nadie llegó a tanto. Entre 1927 y 1986 Banesto adquirió un tercio de los 90 bancos que fueron engullidos por la gran banca española.
La anexión en 1929 del segundo Banco de Oviedo, que databa de 1920, y la absorción en 1932 del Banco Gijonés de Crédito (en cuya fundación en 1921 había participado Banesto) supone la incorporación al accionariado del banco madrileño de las dinastías asturianas Masaveu, Figaredo y Sela, que, años después, y durante décadas, ocuparon plaza en el consejo de administración y en el comité ejecutivo.
Las 30 oficinas que tenía el banco en 1921 se habían convertido en 400 en 1931, el año en que la caída de la Monarquía y la proclamación de la II República hizo temblar los sólidos muros de una institución venerable que reunía en su consejo a lo más granado del monarquismo conservador español. José Gómez-Acebo Cortina, el asturiano Manuel Argüelles Argüelles y Pablo Garnica Echevarría (presidente de Banesto entre 1932 y 1959) fueron ministros de Alfonso XIII y Gómez-Acebo había sido confinado a Fuerteventura en 1924 por el dictador Primo de Rivera por haberse rebelado precisamente contra la decisión del Directorio de prohibir el doble ejercicio de la política y las finanzas.
Garnica, monárquico, decidido a garantizar la supervivencia de Banesto a cualquier precio, ofreció sus servicios al Gobierno de la República (que amablemente declinó el ofrecimiento) y contrató como director general al bancario y banquero republicano Epifanio Ridruejo para acercarse al nuevo régimen.

La sublevación militar del 18 de julio de 1936 colocó a Banesto en su sitio. Con el banco dividido entre las dos Españas enfrentadas, Banesto «puso desde el primer momento todo lo que tenía a disposición de la causa nacional», dijo Garnica en 1952.
El franquismo fue el período cumbre de Banesto. Pese al recelo del dictador hacia los monárquicos juanistas y hacia el poder financiero (Franco vetó un proyecto de fusión de los bancos Central e Hispano por suspicacia hacia el excesivo poderío bancario), nunca como en la larga etapa que va de 1939 a 1975 fue tan evidente el reinado de Banesto.
El llamado «statu quo» bancario de los primeros años 40 (que dificultó en extremo la creación de nuevos bancos) fue la gran oportunidad para Banesto, que acelera su expansión por España con la anexión de nuevas entidades regionales y locales, a la vez que amplía sus posiciones industriales, comprando participaciones relevantes en industrias, compañías de seguros y sociedades de servicios y promoviendo nuevas empresas como Asturiana de Zinc en 1957.
En 1963 Banesto crea el banco industrial Bandesco; en 1967 suma ya intereses en 271 empresas españolas, y en 1968 se hace con los bancos asturianos Castelao y Trelles y ejerce el liderazgo de la banca española con 607 oficinas y una cifra de capital equivalente a casi el 50% de la suma de la del resto de los siete grandes bancos. «No se pone el sol en el firmamento de Banesto», dijo José Gómez-Acebo en la junta general de accionistas el 27 de abril de 1969.

El ingeniero donostiarra José María Aguirre Gozalo, fundador de Agromán, y que presidió la ponencia de obras públicas del Plan de Desarrollo franquista, asumió la presidencia de Banesto en 1970. Es el gran banquero español, el que instaura las comidas mensuales de los siete mayores banqueros del país en la planta noble de Banesto, el que ejerce la autoridad moral en el sector y el que ficha a ex ministros franquistas como José María López de Letona, Gregorio López Bravo y Federico Silva Muñoz para el consejo. Pero es también en la última etapa de su mandato cuando se incuban algunos de los graves problemas que llevaron a Banesto al desastre: una gerontocracia creciente en el consejo, pérdida de pulso en las familias y una carrera por el crecimiento para no perder la hegemonía frente al Banco Central. La compra del Banco Coca en 1978 abrió el primer gran agujero en Banesto, al que siguieron las pérdidas por la inversión en Tierras de Almería.
La llegada a la presidencia en 1983 de Pablo Garnica Mansi no enderezó el rumbo. La compra en 1986 de la Banca Garriga Nogués agrandó las pérdidas. El Banco de España se inquieta e impone como consejero delegado a López de Letona, que sólo encuentra el apoyo de Jacobo Argüelles Salaverría para hacerse con la presidencia. El resto de las familias se conjuran en contra. El Gobierno exige el saneamiento de Banesto. En el otoño de 1987, Mario Conde y Juan Abelló, aliados entonces, toman una participación relevante del banco tras la fastuosa plusvalía generada con la venta de Antibióticos a Montedison. Carecen de cualquier experiencia bancaria. Pero las viejas familias de Banesto, salvo los Argüelles, ven en Conde el redentor que los libre de López de Letona como futuro presidente impuesto. La oferta de fusión que plantea el Banco de Bilbao a Banesto el 19 de noviembre de 1987 y la inmediata opa hostil, el día 30, tras el rechazo a la unión amistosa, precipitan los acontecimientos. Garnica Mansi cede la presidencia a Conde y comienza el contraataque. El Bilbao se retira. Y Conde se convierte en la gran estrella fugaz en el firmamento económico español. Banesto no resuelve sus problemas de solvencia. En 1988 intenta fusionarse con el Central pero la fusión se rompe.

El 28 de diciembre de 1993 intervienen el Banco. Banesto había dejado de ser «la historia de la austeridad y la rectitud», que había dicho en 1969 el marqués de la Deleitosa. 












El 25 de abril de 1994 Banesto fue adjudicado al Santander, que se hizo con el 73,45%, que en 1998 amplió con una OPA hasta el 89,74%. 







El 15 de enero de 1999 el banco cántabro absorbió a los ya fusionados Central e Hispanoamericano. El Santander, que en 1967 no estaba aún entre los siete grandes, se convierte en el mayor banco español.